martes, 10 de febrero de 2015

MITOLOGIA GRIEGA: AQUILES










Héroe griego de la guerra de Troya; murió cuando Paris le hirió en el talón. Su madre, la diosa marina Tetis, hizo invulnerable su cuerpo al bañarlo en el Estigia, sujetándolo por un talón, único punto vulnerable. Aquiles conocía su destino y lo escogió: una vida corta y gloriosa, antes que una existencia gris y larga. Por ello fue un ejemplo ideal para la  política griega. # Rey de los mirmidones, hijo de Peleo y de Tetis. Mató a Héctor en el sitio de Troya. /Aquiles, el mayor de los guerreros griegos en la guerra de Troya. Era hijo de la ninfa del mar, Tetis, y de Peleo, rey de los mirmidones de Tesalia. Cuando era un niño su madre lo sumergió en el Éstige para hacerlo inmortal. Las aguas lo hicieron invulnerable menos en el talón, por donde lo sostenía su madre. Aquiles libró muchas batallas durante el sitio de diez años a la ciudad de Troya. Cuando el rey miceno Agamenón tomó para sí a la doncella cautiva Briseida, Aquiles retiró a los mirmidones de la batalla y se encerró encolerizado en su tienda. Los troyanos, envalentonados por su ausencia, atacaron a los griegos y los forzaron a una retirada precipitada. Entonces Patroclo, amigo y compañero de Aquiles, le pidió que le prestara su armadura y le dejara avanzar con los mirmidones a la batalla. Aquiles aceptó. Cuando el príncipe troyano Héctor mató a Patroclo, el desconsolado Aquiles volvió a la batalla, mató a Héctor y arrastró su cuerpo triunfante detrás de su carro. Más tarde permitió a Príamo, rey de Troya, rescatar el cuerpo de Héctor. Aquiles peleó su última batalla con Memnón, rey de los etíopes. Después de matar al rey, Aquiles condujo a los griegos hacia los muros de Troya. Allí fue mortalmente herido en el talón por Paris. * AQUILES: su infancia fue excepcional: su padre, el mortal Peleo, descendía de Zeus, y su madre, la diosa Tetis, pertenecía al linaje de Océano, dios del océano. Su madre quiso hacerle inmortal, para lo cual le sumergió de niño en las mágicas aguas del río Estige, que tenían la propiedad de volver invulnerable al que se bañara en ellas. Para ello tuvo que sujetarle por un talón, que al no recibir el contacto con las aguas del río sería el único punto vulnerable de su cuerpo. Según otra versión, Tetis lo habría sometido a la acción del fuego con la esperanza de purificar de este modo el componente mortal que Aquiles había heredado de su padre Peleo. Pero este consiguió arrancarle a tiempo de las llamas, aunque el talón derecho del niño quedó dañado por el fuego. Más adelante, el centauro Quirón repararía el daño causado por el experimento de Tetis reemplazando el hueso quemado por el de un gigante célebre por su velocidad, cualidad que se transmitiría a Aquiles, a quien desde entonces se conocería como “el de los pies ligeros”. Su educación no fue menos excepcional. Quirón, el más sabio de los centauros, le enseñó las virtudes morales y guerreras al tiempo que le alimentaba con entrañas de león y jabalí. Ya adulto, Aquiles se revela como un temible guerrero, convirtiéndose en uno de los principales campeones aqueos de la guerra de Troya. Desoyendo los presagios y temores de su madre Tetis, que le había anunciado que moriría en esta campaña, el héroe se embarca hacia Troya al frente de sus fieles mirmidones. Una tradición secundaria refiere que Tetis, sabiendo el destino que aguardaba a su hijo, había conseguido ocultarlo durante nueve años en la isla de Esciros, en la corte del rey Licomedes, disfrazado de mujer y bajo el nombre de Pirra. De los amores de Aquiles y Deidamía, una de la hijas del rey Licomedes, nació Pirro, también llamado Neoptólemo. Ulises, que sabía que Troya no podría ser tomada sin Aquiles, ideó una argucia para sacar al héroe de su retiro: disfrazado de mercader, se presentó en la corte de Licomedes ofreciendo a sus hijas ropas y otras chucherías femeninas bajo las cuales había escondido armas. Aquiles no pudo disimular su alegría al verlas, descubriéndose así ante Ulises, al cual no le fue difícil convencerlo para que se uniese a la campaña. Tetis no tuvo más remedio que ceder a la voluntad de su hijo y le armó magníficamente para la expedición bélica, proporcionándole dos caballos inmortales dotados de la facultad del habla, un antiguo obsequio de Poseidón. Aquiles se reunió con la armada aquea en Aulide. Allí se enfrentó por primera vez a la voluntad del rey Agamenón, que había decidido inmolar a su hija Ifigenia, pero ni la cólera ni el arrojo del héroe consiguieron evitar el sacrificio de la muchacha. Más tarde, ya ante los muros de Troya, Aquiles fue acumulando proeza tras proeza. Sin embargo, al décimo año de la campaña se produjo un nuevo enfrentamiento entre el héroe y Agamenón: el rey se apoderó de Briseida, la cautiva favorita de Aquiles. Este, preso de cólera, se retiró a su tienda y se negó a combatir en lo sucesivo, trayendo la derrota sobre las filas griegas. Sólo la muerte de su más querido amigo, Patroclo, que había caído a manos de Héctor, consiguió que Aquiles regresara, llameante de furia y dolor, al combate. Aquiles cargó contra Troya, persiguió tres veces a Héctor en torno a las murallas de la ciudad, consiguió darle alcance y lo mató con su espada. Después de haber rendido honras fúnebres a Patroclo, Aquiles enloquecido por la pérdida de su amigo, ató el cuerpo de Héctor a su carro y lo arrastró por el polvo. Las súplicas de Príamo, rey de Troya y padre de Héctor, consiguieron finalmente hacer mella en la magnanimidad de Aquiles, quien accedió a devolver el cuerpo del caído a su padre a cambio de un elevado rescate. Fue en este momento cuando Paris, guiado por Apolo, logró herir mortalmente al héroe en el talón.

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